Vacunas: el torbellino que se avecina en contra de los laboratorios

Por Manuel Ayllón - CEO Orange 360

Las vacunas son el mayor invento en beneficio de la humanidad, pues de no ser por ellas hoy no existiría un solo hombre en la Tierra. Pese a su importancia, las vacunas no han estado –ni estarán— exentas de duros ataques.

Desde la invención de la primera vacuna, cuando Edward Jenner, “el padre de la inmunología”, descubrió la fórmula contra la viruela en el siglo XVIII (1796) –la enfermedad mataba a medio millón de personas al año–, las fake news no tardaron en correr como reguero de pólvora para advertir, en tiempos aquellos, que las personas inoculadas mutarían a seres con hocico, cola, orejas caídas, etc.

Hoy, a 225 años de la invención de Jenner, y en medio de una pandemia, los ataques contra las vacunas se mantienen incólumes y se formulan sin piedad o rigor alguno.

Las fuentes de los ataques contra las vacunas se han institucionalizado peligrosamente, y sus ataques en plena crisis del COVID-19 tejen teorías tan descabelladas como la inexistencia del virus, la implantación de chips o la modificación genética, a partir de la vacunación.

Por ejemplo, los grupos antivacunas como el National Vaccine Information Center y el Children’s Health Defense, fundado por Robert F. Kennedy Jr., están avivando todo tipo de temores en el mundo sobre lo que ellos consideran “posibles” muertes generadas por la vacunación, pese a que lo único científicamente comprobado hasta el día de hoy es que las vacunas evitan la muerte por complicaciones derivadas del COVID-19.

Los tentáculos de estas organizaciones llegan a muchos países, inclusive al nuestro. En el Perú ya tenemos movimientos antivacunas de larga data y también a muchos influenciadores trabajando para estas organizaciones, que se encargan de atacar de manera permanente a las vacunas, como el caso de un conocido actor de TV y cine que culpa a la vacunación de causar autismo en uno de sus hijos.

Prepárense para lo que viene

Es indudable que los ataques de los antivacunas en el Perú representan un porcentaje insignificante versus al tremendo impacto positivo en el ideario colectivo que produce salvar millones de vidas mediante la inmunización contra el COVID-19. Jamás se han visto propaganda y prensa tan contundentemente a favor de las vacunas, y eso es muy positivo porque permite salvar vidas.

Sin embargo, todo indica que el ataque de las instituciones, movimientos  antivacunas y sus corrientes ideológicas añadirán un nuevo ingrediente adicional a las fake news: Cuestionar el comportamiento de la industria farmacéutica durante la pandemia.

Sea en el Perú o en cualquier parte del mundo, una vez controlada la pandemia los reflectores apuntarán a temas tan sensibles como los precios a los cuales se vendieron las vacunas, las asignaciones por país, las relaciones entre los laboratorios y los Estados y los procesos de compras públicas, que usualmente son empañados por funcionarios estatales corruptos.

En la industria de las comunicaciones, ya es vox pópuli que varios periodistas y portales de investigación que operan en el Perú están realizando minuciosas indagaciones para desarrollar investigaciones en contra de la industria farmacéutica, muy probablemente con ciertas dosis de desinformación producto de la complejidad del tema y, por qué no, de una intencionalidad previa.

Ante un próximo escenario de ataque, en el cual la reputación de los laboratorios será fuertemente atacada desde diversos frentes: medios de comunicación, políticos, asociaciones de consumidores y de pacientes, entre otros. Las empresas de la industria deben empezar a trabajar, desde ayer, administrando información y mensajes de manera abierta, transparente y efectiva.

La comunicación en períodos de crisis va más allá de emitir comunicados institucionales o gremiales para responder ataques. El trabajo profesional implica un diseño fino y una ejecución cuidadosa y flexible, con mediciones en tiempo real sobre el impacto de lo planificado, interviniendo preventivamente en escenarios complejos como el de los medios de comunicación o el político.

Los tiempos en los cuales los laboratorios enfrentaban solamente olas de fake news o escasos informes de investigación cambiarán muy pronto, y la industria debe estar preparada para superarlos.

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