“Las vacunas no causaron el autismo de Rachel”

Gracias a una invitación de la Fundación Carlos Slim tuve la oportunidad de conocer al Dr. Peter Jay Hotez, científico pediatra y defensor de la vacunología en el mundo, quien se encontraba en México DF desarrollando la ponencia “El riesgo de la anti-ciencia global”.

Durante su presentación, el Dr. Hotez destacó cómo las vacunas han reducido la incidencia de muerte por diversas enfermedades: Sólo entre los años 1990 y 2013 las muertes por sarampión se redujeron en 83%, por tétano en 82%, por difteria pertusis en 57%, por influenza tipo B en 45%, por neumococo en 36%, entre otras. Es decir, gracias a ellas cada año se evita millones de muertes en el mundo de personas.

Las vacunas, en todos sus tipos, es el mayor invento logrado por el hombre. Gracias ellas se logró combatir y aniquilar a nivel mundial muchas enfermedades que antes eran mortales.

Sin embargo, hoy se cierne sobre la salud de la humanidad el riesgo de la anti-ciencia global, es decir los grupos anti- vacuna, que está llevando un mensaje equivocado, generado que muchos padres decidan no vacunar a sus hijos. Pero, ¿desde cuándo existen estos movimientos anti-vacuna?

El Dr. Hotez refiere que los movimientos anti-vacuna empezaron a ganar gran fuerza a partir de 1998, cuando la revista origen inglesa The Lancet publicó un artículo en el que se relacionaba a la vacuna del sarampión con el autismo.

Diez años después el Colegio de Médicos Británico condenó la investigación calificándola como no ética, expulsó a su autor y le retiró la licencia para ejercer la medicina. En ese momento la revista The Lancet se retractó del artículo, pero el daño ya estaba hecho.

El Dr. Hotez tiene una motivación especial para predicar con la verdad y explicar ante auditorios en diversas partes del mundo por qué no existe relación alguna entre las vacunas y el autismo. El Dr. Hotez tiene una hija autista. Rachel, de 25 años, nació con autismo severo.

Fue justamente el autismo de su hija Rachel lo que impulsó al Dr. Hotez a investigar científicamente todo lo posible sobre las vacunas. Y esa experiencia de vida lo llevó a escribir el libro “Las Vacunas no Causaron el Autismo de Rachel”, en el que explica detalladamente y científicamente por qué las vacunas no tienen vínculo alguno con el autismo. Mención aparte merece el capítulo en el que habla de su esposa e hija.

Siempre he creído, creo y creeré en las vacunas, pero el Dr. Peter Jay Hotez me hizo asumir un compromiso personal para trabajar en favor del acceso a las vacunas para todas las personas. La vida y la salud son derechos de todos.

Gianina Orellana
Gianina Orellana