Creatividad, ¿estás ahí?: Manual para recuperar la tan anhelada “inspiración divina”

Creatividad, ¿estás ahí?: Manual para recuperar la tan anhelada “inspiración divina”

A menudo nos encontramos con, lo que denomino, sequías creativas. Entiéndase por periodos en los que, sin motivo aparente, la capacidad de generar conceptos disruptivos y concebir ideas “fuera de la caja” se ve considerablemente afectada.

Este hecho se convierte en un verdadero dilema en el ámbito laboral, sobre todo para los profesionales que nos desarrollamos en el sector del arte y las comunicaciones, pues la creatividad es el ingrediente clave dentro del festín de soluciones que debemos proponer día tras día. Afortunadamente, todas las etapas tienen una fecha de vencimiento, y esta no es la excepción.

A continuación, comparto algunas pautas para apresurar el regreso de tan apreciado proceso imaginativo:

  1. La observación como madre de todos los insights: En la mayoría de casos, un insight potente y acertado es el pilar de una estrategia creativa sólida, por lo que me atrevo a decir que, al encontrarlo, el proceso de creatividad se vuelve mucho más sencillo. Detén tus tareas y dedícate unos momentos a analizar tu entorno y prestarle atención a todo aquello que nunca te has detenido a ver.
  2. Todos somos creativos: La originalidad no es intrínseca a una sola profesión. Intenta plantearle tu disyuntiva a un profesional ajeno a tu rubro y no subestimes sus ideas. Muchas veces, ver las situaciones desde otra perspectiva es de gran ayuda y puede significar ese punto de partida que tanto esperabas.
  3. Empápate de inspiración: Las ideas están en el aire, y sus manifestaciones se pueden disfrutar prácticamente en cada esquina. Distrae tu mente leyendo un buen libro, acudiendo a ver una obra de teatro, o riéndote hasta más no poder en una presentación de stand-up comedy.
  4. La perfección como rival: A medida que crecemos, crecen también en nosotros dos grandes enemigos de la creatividad: el miedo y el perfeccionismo. Factores que usualmente van de la mano, pues el miedo a ser juzgados por alguna idea hace que jamás la consideremos lo suficientemente buena, y como consecuencia, esta queda enfrascada en nuestro cerebro. Confía en tu capacidad y asesórate de profesionales competentes que lleven tus grandes ideas al siguiente nivel.

Thomas Alva Edison, siendo un innovador excepcional, definió que la genialidad se compone de 1% de inspiración y 99% de transpiración. Si bien nuestra creatividad es innata, tenemos la responsabilidad de estimularla, desarrollando técnicas enfocadas en impulsar el trabajo mental; y sobre todo, acrecentando la curiosidad por nuestro entorno. Ahí es donde las mejores ideas se esconden.

Luisa Molina
Luisa Molina